Proyectos de diseño de experiencia, servicio y producto. Algunos tienen caso completo, otros están en camino.
Rediseño de un modelo pedagógico de 60 años. Dos años, 15 personas, 30–40 expertos del oficio y usuarios en el centro de cada decisión.
Sistema de matching con IA entre estudiantes y mentores. Senior Product Designer, 3 años. Próximamente.
Consultoría en innovación y diseño de servicio para grandes clientes. 6 años. Próximamente.
Diseño de experiencia · Sistemas con IA
Empecé en las letras. Estudié traducción, literatura comparada y lingüística. Durante tres años enseñé francés como lengua extranjera y español en México y Francia, certifiqué exámenes DELF-DALF. Aprendí que la forma en que alguien entiende algo depende de cómo se lo cuentas.
El salto al diseño no fue planeado. Trabajaba acompañando la transición digital escolar en Francia: contenidos pedagógicos, editores, profesores. En algún momento me di cuenta de que nadie había ido realmente a escuchar a los profesores. Investigué cómo podía ayudar, encontré un bootcamp de UX y cambié de carrera.
Desde entonces: 10 años diseñando productos y servicios donde la tecnología tiene que funcionar para personas reales. Consultora en innovación para Schoolab, con proyectos para L'Oréal. Diseñadora senior en OpenClassrooms. Hermès, BNP Paribas, Etam y otros en proyectos que van de la formación profesional al lujo digital.
Lo que me quedó de las letras: que una sola interfaz se puede contar y resolver de formas muy distintas. Que lo que la gente dice importa. Que hay siempre varias narrativas en un proyecto, y hay que saber escucharlas todas antes de diseñar nada.
Vivo entre México y Francia. Trabajo en español, francés e inglés. Eso no es un dato biográfico, es una forma de ver.
J'ai commencé par les lettres. Traduction, littérature comparée, linguistique. Pendant trois ans, j'ai enseigné le français et l'espagnol au Mexique et en France, et j'ai certifié des examens DELF-DALF. J'ai appris que la façon dont quelqu'un comprend quelque chose dépend entièrement de la manière dont on le lui raconte.
Le passage au design n'était pas prévu. Je travaillais à accompagner la transition numérique scolaire en France : contenus pédagogiques, éditeurs, enseignants. À un moment, j'ai réalisé que personne n'était vraiment allé écouter les profs. J'ai cherché comment aider, j'ai trouvé un bootcamp UX et j'ai changé de voie.
Depuis : 10 ans à concevoir des produits et services où la technologie doit fonctionner pour de vraies personnes. Consultante en innovation chez Schoolab, avec des projets pour L'Oréal. Senior Product Designer chez OpenClassrooms. Hermès, BNP Paribas, Etam et d'autres, sur des projets allant de la formation professionnelle au luxe digital.
Ce que les lettres m'ont laissé : qu'une même interface peut se raconter et se résoudre de façons très différentes. Que ce que les gens disent compte. Qu'il y a toujours plusieurs narratives dans un projet, et qu'il faut savoir les écouter toutes avant de concevoir quoi que ce soit.
Je vis entre le Mexique et la France. Je travaille en espagnol, en français et en anglais. Ce n'est pas un détail biographique, c'est une façon de voir.
I started with literature. Translation, comparative literature, linguistics. For three years I taught French and Spanish in Mexico and France, and certified DELF-DALF exams. I learned that how someone understands something depends entirely on how you tell it to them.
The move to design wasn't planned. I was working on digital school transitions in France — pedagogical content, editors, teachers. At some point I realized no one had actually gone to listen to the teachers. I researched how I could help, found a UX bootcamp, and changed careers.
Since then: 10 years designing products and services where technology has to work for real people. Innovation consultant at Schoolab, with projects for L'Oréal. Senior Product Designer at OpenClassrooms. Hermès, BNP Paribas, Etam and others, on projects ranging from professional training to digital luxury.
What the humanities left me with: that a single interface can be told and solved in very different ways. That what people say matters. That there are always multiple narratives in a project, and you need to hear them all before designing anything.
I live between Mexico and France. I work in Spanish, French and English. That's not a biographical detail — it's a way of seeing.
Sin formularios. Sin filtros. Directo.
Si tienes un proyecto o una pregunta, escríbeme. Si quieres ver si tiene sentido hablar, agenda 30 minutos. Llega con tus dudas. Yo llego con las mías.
Trabajo con clientes en México, Francia y a distancia. Disponible para proyectos de 2 semanas a 6 meses.
L'Oréal quería crear una escuela diferente para peluqueros. Fui Lead Designer del modelo pedagógico completo, desde el prototipo inicial hasta la implementación en dos años. 15 personas en el equipo, 30–40 expertos del oficio y usuarios en el centro de cada decisión.
L'Oréal voulait créer une école différente pour les coiffeurs. J'ai été Lead Designer du modèle pédagogique complet, du prototype initial jusqu'à la mise en œuvre sur deux ans. 15 personnes dans l'équipe, 30–40 experts du métier et des utilisateurs au cœur de chaque décision.
L'Oréal wanted to build a different kind of school for hairdressers. I was Lead Designer of the full pedagogical model, from the initial prototype through two years of implementation. 15 people on the team, 30–40 craft experts and users at the center of every decision.
10,000 puestos vacantes en peluquería en Francia. Un oficio estigmatizado donde los aprendices pasaban meses antes de tocar cabello real. La formación tradicional los trataba como mano de obra barata.
L'Oréal quería revertir eso. No con marketing, con una escuela que funcionara diferente desde el primer día.
"Los aprendices llegaban para pasar la escoba y servir café. Tocaban cabello real meses después de empezar."
La formación tradicional funcionaba en alternancia clásica: una semana en escuela técnica, una semana en salón. En papel, razonable. En la práctica, los aprendices eran invisibles en los salones.
El equipo hizo entrevistas con aprendices, formadores y dueños de salones. El diagnóstico fue unánime: la desconexión entre lo que se enseñaba y lo que el mercado necesitaba era total. Técnicas obsoletas, cero preparación para emprender, cero formación en gestión o redes sociales.
La resistencia al cambio también era real. Los formadores llevaban décadas con los mismos métodos. Cualquier nuevo modelo tenía que involucrarlos desde el principio, no imponérseles.
Práctica desde el día 1. Invertir el modelo: primero las manos, después la teoría como soporte. Eso requirió rediseñar completamente la secuencia de contenidos y convencer a formadores que llevaban años haciendo lo contrario.
Formadores como acompañantes, no como transmisores. Cambiar su rol fue probablemente la parte más difícil. Se trabajó con ellos en co-diseño durante meses, no sobre ellos.
Lo que no funcionó al principio: el primer sistema de seguimiento de progresión era demasiado complejo. Los formadores no lo usaban. Se simplificó completamente después de la primera iteración con usuarios reales.
"Si los formadores no lo usan, el diseño está mal. No los formadores."
3 meses, primer prototipo. El equipo inicial construyó el concepto del bootcamp y lo validó con el equipo de Productos Profesionales de L'Oréal. Piloto con aprendices reales desde la semana uno.
2 años, construcción completa. El equipo creció a 15 personas en Schoolab. Pedagogía modular, sistema de progresión visible, herramientas digitales integradas sin reemplazar el contacto humano. Cada decisión pasó por iteración con usuarios reales.
30–40 expertos del oficio participaron activamente en el diseño de los contenidos técnicos. No como validadores al final, sino como co-autores durante todo el proceso.
Más de 200 aprendices formados con un NPS de 9.8, el más alto entre 60 CFA en Francia. Una tasa de abandono de 0.6% frente al 20% del sistema tradicional.
Lo que no miden los números: aprendices que llegaron desmotivados y terminaron con proyecto profesional propio. Formadores que redescubrieron el sentido de su trabajo. Un oficio que empezó a verse diferente.
El modelo fue reconocido como caso de innovación pedagógica dentro del grupo L'Oréal.
Un sistema bien diseñado no necesita explicación. Si hay que explicarlo, el diseño falló.
Lo digital amplifica lo humano, no lo reemplaza. Cada herramienta que se agregó tenía que liberar tiempo de contacto real, no reducirlo.
Co-diseñar con los usuarios del sistema desde el principio no es un nice-to-have. Es la única forma de que funcione cuando ya no estás ahí.
10 000 postes vacants dans la coiffure en France. Un métier stigmatisé où les apprentis attendaient des mois avant de toucher de vrais cheveux. La formation traditionnelle les traitait comme de la main-d'œuvre bon marché.
L'Oréal voulait changer ça. Pas avec du marketing — avec une école qui fonctionnerait différemment dès le premier jour.
"Les apprentis arrivaient pour balayer et servir le café. Ils touchaient de vrais cheveux des mois après avoir commencé."
La formation traditionnelle fonctionnait en alternance classique : une semaine en école technique, une semaine en salon. Sur le papier, raisonnable. Dans la pratique, les apprentis étaient invisibles dans les salons.
L'équipe a mené des entretiens avec des apprentis, des formateurs et des patrons de salons. Le diagnostic était unanime : la déconnexion entre ce qui était enseigné et ce que le marché attendait était totale. Techniques obsolètes, zéro préparation à l'entrepreneuriat, aucune formation en gestion ou réseaux sociaux.
La résistance au changement était aussi bien réelle. Les formateurs travaillaient avec les mêmes méthodes depuis des décennies. Tout nouveau modèle devait les impliquer dès le départ — pas se leur imposer.
La pratique dès le jour 1. Inverser le modèle : d'abord les mains, ensuite la théorie comme support. Cela a nécessité de repenser entièrement la séquence des contenus et de convaincre des formateurs qui faisaient l'inverse depuis des années.
Les formateurs comme accompagnateurs, pas comme transmetteurs. Changer leur rôle a probablement été la partie la plus difficile. On a travaillé avec eux en co-design pendant des mois — pas sur eux.
Ce qui n'a pas fonctionné au début : le premier système de suivi de progression était trop complexe. Les formateurs ne l'utilisaient pas. Il a été entièrement simplifié après la première itération avec de vrais utilisateurs.
"Si les formateurs ne l'utilisent pas, c'est le design qui est mauvais. Pas les formateurs."
3 mois, premier prototype. L'équipe initiale a construit le concept du bootcamp et l'a validé avec l'équipe Produits Professionnels de L'Oréal. Pilote avec de vrais apprentis dès la première semaine.
2 ans, construction complète. L'équipe a grandi à 15 personnes chez Schoolab. Pédagogie modulaire, système de progression visible, outils numériques intégrés sans remplacer le contact humain. Chaque décision est passée par une itération avec de vrais utilisateurs.
30–40 experts du métier ont participé activement à la conception des contenus techniques. Pas comme validateurs à la fin, mais comme co-auteurs tout au long du processus.
Plus de 200 apprentis formés avec un NPS de 9,8, le plus élevé parmi 60 CFA en France. Un taux d'abandon de 0,6% contre +20% dans le système traditionnel.
Ce que les chiffres ne mesurent pas : des apprentis arrivés démotivés et repartis avec leur propre projet professionnel. Des formateurs qui ont retrouvé le sens de leur travail. Un métier qui a commencé à être perçu différemment.
Le modèle a été reconnu comme cas d'innovation pédagogique au sein du groupe L'Oréal.
Un système bien conçu n'a pas besoin d'explication. S'il faut l'expliquer, c'est le design qui a échoué.
Le numérique amplifie l'humain, il ne le remplace pas. Chaque outil ajouté devait libérer du temps de contact réel — pas le réduire.
Co-concevoir avec les utilisateurs du système dès le départ n'est pas un nice-to-have. C'est la seule façon de s'assurer que ça fonctionne quand on n'est plus là.
10,000 vacant hairdressing positions in France. A stigmatized trade where apprentices spent months before touching real hair. Traditional training treated them as cheap labor.
L'Oréal wanted to reverse that. Not with marketing — with a school that worked differently from day one.
"Apprentices came in to sweep and serve coffee. They touched real hair months after starting."
Traditional training ran on classic alternation: one week in technical school, one week in a salon. On paper, reasonable. In practice, apprentices were invisible in the salons.
The team conducted interviews with apprentices, trainers and salon owners. The diagnosis was unanimous: the disconnect between what was taught and what the market needed was total. Outdated techniques, zero entrepreneurship preparation, no management or social media training.
Resistance to change was also real. Trainers had been using the same methods for decades. Any new model had to involve them from the start — not be imposed on them.
Practice from day 1. Inverting the model: hands first, theory later as support. This required completely redesigning the content sequence and convincing trainers who had spent years doing the opposite.
Trainers as guides, not transmitters. Changing their role was probably the hardest part. We worked with them in co-design for months — not on them.
What didn't work at first: the first progress tracking system was too complex. Trainers didn't use it. It was completely simplified after the first iteration with real users.
"If the trainers don't use it, the design is wrong. Not the trainers."
3 months, first prototype. The initial team built the bootcamp concept and validated it with L'Oréal's Professional Products team. Pilot with real apprentices from week one.
2 years, full build. The team grew to 15 people at Schoolab. Modular pedagogy, visible progression system, digital tools integrated without replacing human contact. Every decision went through iteration with real users.
30–40 craft experts actively participated in designing the technical content. Not as validators at the end, but as co-authors throughout the process.
Over 200 apprentices trained with a 9.8 NPS, the highest among 60 CFAs in France. A dropout rate of 0.6% against +20% in the traditional system.
What the numbers don't measure: apprentices who arrived demotivated and left with their own professional project. Trainers who rediscovered the meaning of their work. A trade that started to be seen differently.
The model was recognized as a pedagogical innovation case within the L'Oréal group.
A well-designed system needs no explanation. If you have to explain it, the design failed.
Digital amplifies the human — it doesn't replace it. Every tool added had to free up time for real contact, not reduce it.
Co-designing with system users from the start isn't a nice-to-have. It's the only way to make sure it works when you're no longer there.
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